COVID

La periodontitis multiplica por 9 el riesgo de fallecer por COVID

La pandemia por coronavirus nos ha hecho más conscientes de lo importante que es gozar de una buena salud. Además, desde que el virus se instaló entre nosotros, hemos aprendido que sus efectos están directamente relacionados con la salud bucodental. En concreto, se ha demostrado que los pacientes con inflamación severa de las encías tienen un mayor riesgo de fallecer o de ingresar en la UCI.

Durante los meses de pandemia hemos aprendido mucho sobre el coronavirus. Por ejemplo, que el virus afecta de forma más severa a aquellas personas que padecen una enfermedad de base, sobre todo si esta dolencia está relacionada con la inflamación.

Por otra parte, ya sabíamos que las personas con inflamación severa de las encías, lo que en el ámbito de la odontología se conoce como periodontitis o piorrea, tienen un mayor riesgo de sufrir otras enfermedades. Así, según un reciente estudio de la Universidad de Birmingham se ha demostrado que el riesgo de las personas con periodontitis de desarrollar enfermedades autoinmunes aumenta en un 33%, enfermedades cardiovasculares un 18%, de padecer un trastorno cardiometabólico un 7% (siendo el aumento del riesgo mucho mayor en el caso de la diabetes de tipo 2, con un 26%).

Ahora también sabemos que las personas con periodontitis que contraen la COVID-19 presentan un riesgo 9 veces mayor de fallecer y 3,5 veces mayor de ingresar en la UCI.

Este descubrimiento tiene mucha lógica, puesto que la mayoría de las complicaciones derivadas de la infección por COVID-19 son inflamatorias: el organismo responde con inflamación para combatir el virus. Y la periodontitis también es una inflamación, en este caso de las encías, como respuesta a las bacterias que invaden la dentadura, pudiendo llevar a una pérdida del hueso que soporta los dientes. Si confluyen las dos infecciones en la misma persona, la inflamación puede extenderse por todo el organismo -a través de la liberación de mediadores- afectando a otros órganos y disparando el riesgo de fallecimiento.

Son razones más que suficientes para ir al dentista. Porque prevenir, siempre es mejor que curar. Porque detectar los problemas al principio facilita su tratamiento y solución. Y tanto el diagnóstico de la piorrea como su tratamiento son relativamente simples.

 

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